SEGURIDAD DEL PAIS ACTUALMENTE
Colombia y el nuevo mapa de la seguridad
Colombia llega al cierre del ciclo de gobierno 2022-2026 con un panorama de seguridad marcado por contrastes. Aunque algunos delitos disminuyeron durante 2025, otros indicadores muestran que la violencia y el crimen organizado siguen transformándose.
Los datos muestran una reducción del 6,5 % en los hechos delictivos, pero al mismo tiempo los homicidios aumentaron un 1,7 % y los secuestros se dispararon un 114 %. El 77 % de los homicidios involucró armas de fuego, mientras que modalidades como el llamado “paseo millonario” muestran cómo el crimen urbano combina información obtenida en internet con violencia física.
Grupos armados con mayor presencia
Otro de los grandes desafíos está en el fortalecimiento de los grupos armados. Para julio de 2026, el documento estima cerca de 28.800 integrantes entre combatientes y redes de apoyo de diferentes organizaciones.
El Clan del Golfo, el ELN y las disidencias de las FARC mantienen disputas por territorios y economías ilegales. Esta fragmentación también ha aumentado los enfrentamientos: durante 2025 se registraron 116 choques entre grupos armados.
Seguridad que también afecta a las empresas
El riesgo tampoco se limita a las zonas rurales. Ciudades como Bogotá, Cali y Barranquilla enfrentan diferentes dinámicas de hurto, homicidio y extorsión, mientras corredores estratégicos como la Vía Panamericana y la ruta Cali-Buenaventura representan desafíos para el transporte y las cadenas de suministro.
Al mismo tiempo, el crecimiento del delito digital obliga a las empresas a pensar la seguridad de manera integral: proteger personas, instalaciones, información y operaciones se ha convertido en una misma tarea.
¿Qué viene para Colombia?
El panorama que deja 2026 demuestra que la seguridad del país no puede medirse únicamente por si los delitos suben o bajan. El crimen está cambiando de forma, los grupos armados se están transformando y las amenazas combinan cada vez más lo territorial con lo digital.
El próximo reto será fortalecer la presencia institucional, proteger a las comunidades y utilizar mejor la información y la tecnología para anticiparse a los riesgos.
Colombia entra así en una nueva etapa de seguridad, en la que entender cómo evoluciona el crimen será tan importante como combatirlo.